La sustancia del mal – Luca D’Andrea

La sustancia del mal - Luca D'AndreaLa sustancia del mal

Autor: Luca D’Andrea

Año de edición (castellano): 2017

Ante una novela con tanta repercusión mediática uno no puede evitar dejarse llevar y caer en sus brazos. No se trata de una novela de terror, ni mucho menos. Estamos más ante un thriller, una historia de pistas, descubrimientos, giros inesperados y búsqueda de la verdad en un ambiente hostil. Todo esto con un maravilloso escenario, el de los Dolomitas y el Bletterbach, descrito en la sinopsis del libro como “un enorme cañón tirolés cuyos fósiles cuentan la historia del mundo”.

Parece imposible que en medio de un paraje como el de los Dolomitas pueda hablarse de la sustancia del mal, pero la madre Naturaleza también puede hacer que se nos encoja el corazón cuando la admiramos y nos hace sentir muy pequeñitos, casi insignificantes. Y eso es precisamente lo que le ocurre al protagonista, Jeremiah Salinger, un documentalista estadounidense que se desplaza a esa zona, de donde es originaria su propia mujer, para filmar un nuevo documental. Es él quien nos cuenta la historia, pero aunque lo haga en primera persona, le imprime un buen ritmo, sin caer en mil reflexiones que hagan pesada la narración.

En el Bletterbach, el propio Jeremiah se enfrenta a la muerte y siente el miedo que provoca algo poderoso, inconmensurable, imposible de controlar, que te puede engullir como a una hormiguita. Una fuerza, la de la naturaleza, ante la que no eres nadie. Y su sonido, ya sea el más profundo silencio, ya sea el silbido del viento entre las montañas, puede hacerte enloquecer.

 

Aunque el principal protagonista es el propio narrador, el personaje más importante para Jeremiah, el que más le obsesiona, es, en todo momento, el Bletterbach y la montaña que, cada año, se cobra su buena dosis de vidas, sean turistas imprudentes o consumados alpinistas.

Después de enfrentarse él mismo a la muerte, a la montaña, a “la Bestia”, como la llama, y sobrevivir, Jeremiah decide instalarse en la pequeña localidad alpina de la que es originaria la familia de su mujer. Y entonces, conoce la historia de Evi, Kurt y Markus, los tres jóvenes que, treinta años antes, fueron brutalmente asesinados, y ve las fotos de lo que quedó de ellos en el Bletterbach, y sus ansias de saber lo que ocurrió, de investigar, de comprender, lo engullen.

Pero Salinger no es más que un extraño en un paraje perdido, en un pueblo remoto, donde todo el mundo se conoce y nadie quiere que se remueva el pasado. Sobre todo, cuando es tan doloroso como el del pueblo de Siebenhoch.

A pesar de su tenacidad, de su valentía, de sus esfuerzos por desentrañar un misterio y descubrir al asesino, me ha sido inevitable tenerle manía a Jeremiah Salinger. Su tenacidad me ha sonado a tozudez, miente al pueblo que poco a poco lo acoge y, sobre todo, a su familia, que cuida de él y vela constantemente por su salud, tanto física como mental, después de haber estado a merced de la muerte.

Empieza muy bien, con intensidad, con ritmo, con la Bestia en acción, con la historia del asesinato de 1985 y todo el misterio que lo envuelve. Y entonces pierde fuelle. Empiezan a aparecer personajes con pequeñas tramas. Todas parecen ligadas entre sí, pero hasta que empiezan a encajar, hasta que no está bien entrada la segunda mitad del libro, que es cuando empieza lo bueno, hay una bloque algo repetitivo en el que te alejas de esa intensidad y entras en una fase algo anodina, repetitiva, en la que el protagonista no para de culparse a sí mismo por ser tan vil y ruin, pero no por eso no deja de investigar, engañando y mintiendo, con poca acción y sin avanzar demasiado, a no ser que sea en el deterioro de la relación personal de Jeremiah con su mujer.

Pero ahí está la Bestia, y los tres jóvenes asesinados, y la herencia que pesa sobre los habitantes del pueblo. Y aunque la historia crece poco a poco, en cuanto los hilos se hilvanan y el desenlace asoma su rostro, es muy difícil dejar de leer. Se agradece que esté escrito en capítulos cortos y con un lenguaje sencillo y directo. El autor juega muy bien con el suspense, dejándote con ganas de más tras la última frase de cada capítulo. Si a alguien le pasa lo mismo que a mí y siente que el ritmo decae hacia la mitad del libro, que no lo deje. El ritmo se recupera hasta conseguir que la historia te engulla… tal y como las montañas, las tradiciones y hasta la prehistoria del Bletterbach engullen al propio Jeremiah.

 

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2 comentarios sobre “La sustancia del mal – Luca D’Andrea

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